Cocina de mayo sin tirar nada: tres recetas que aprovechan lo que sobra

La cocina de aprovechamiento es cocina de listos, no de pobres. Las mejores tradiciones nacieron de no tirar nada, y en un mes como mayo —con la huerta a tope y precios en mínimos— rescatar lo que ibas a desechar es de lo más rentable que puedes hacer. Estas tres recetas tienen la misma gracia: la estrella es lo que ibas a tirar.
1. Crema de vainas de haba
Al desgranar las habas frescas de mayo tiras las vainas. Error: las tiernas tienen sabor y cuerpo de sobra para una crema.
Necesitas: las vainas tiernas de las habas (no las muy fibrosas), 1 patata, 1 cebolla, ajo, caldo, aceite y sal. Cómo: pocha cebolla y ajo, añade patata y vainas troceadas, cubre con caldo, cuece 20-25 min y tritura muy fino. Cuela si quedan hebras. Sal y aceite crudo. El truco: el grano para el plato principal, la vaina para la crema. Dos platos de una sola compra.

2. Compota de cerezas maduras
Las cerezas de mayo duran poco, y siempre quedan las últimas demasiado blandas para comer en fresco. Perfectas para esto.
Necesitas: cerezas maduras deshuesadas (250-300 g), 1 cucharada de azúcar, un chorro de limón. Cómo: a fuego medio con el azúcar y el limón, 12-15 min removiendo hasta que espese. En tarro, aguanta una semana en nevera. Para qué: sobre yogur, en tostadas, con bizcocho. La fruta «de última hora» convertida en tres desayunos.
3. Pesto de tallos de acelga (o de hojas que sobran)
Los tallos blancos de la acelga y las hojas exteriores que solemos descartar dan un pesto verde estupendo.
Necesitas: tallos y hojas de acelga (o restos de verdura de hoja), ajo, aceite, frutos secos (los que tengas), queso curado, sal. Cómo: escalda ligeramente los tallos, tritura con el resto de ingredientes hasta textura de pesto. Ajusta aceite y sal. La idea: no es una receta cerrada, es un principio: casi cualquier hoja verde que sobra se convierte en pesto para pasta, tostas o aliño. Cero desperdicio, mucho sabor.
El movimiento SYM del mes
El mejor consejo anti-desperdicio es un hábito: antes de tirar algo, pregúntate si es basura de verdad o un ingrediente que no has sabido ver. Las vainas, los tallos, la fruta madura casi nunca son basura. Son la segunda vida de una compra que ya pagaste — y en mayo, con tanto fresco barato en casa, la ocasión perfecta para practicarlo.
